SEMANA SANTA de SEVILLA:   ¿Lloverá, o no lloverá?      

¿Salimos, o no Salimos?

¡No hagamos torrijas con pestiños!

 Busquemos soluciones que sirvan.

1.- Un RADAR Meteorológico solo para Sevilla, o

2.- Que salgan los aviones a mirar.

 

Durante la Semana Santa, cuando amenaza la LLUVIA, y después de todo un año de ilusiones esperando para salir, es muy difícil para los órganos de gobierno de cualquier Hermandad, tomar la decisión correcta y además, acertar.

Es muy difícil decidir: "salir, o no salir".

Sobre todo si no hay una información exacta y precisa.

Si salimos y nos mojamos, es muy malo

Si no salimos y no lleve es, casi, peor.

Lo único que tenemos es una escueta información con porcentajes, muy de agradecer, de las oficinas meteorológicas; es decir, de las oficinas que estudian las grandes masas de aire,  Pero no es suficiente. Porque es obligatorio acertar y porque lo que necesitamos es MICROMETEOROLOGÍA

Toda la ciudad está observando y esperando.

Es obligatorio un 100%, o por lo menos, un 90% de seguridad y no un 80% de imprecisión, como el Lunes Santo de 2.011.

 Lo que nos enseña la experiencia es que las Hermandades casi nunca aciertan, o que lo hacen por casualidad.

"No salimos porque puede llover..."

 

 
¿Es posible acertar?

 SI 

y sencillo

Tenemos medios más que suficientes.

 

A falta de un RADAR METEOROLÓGICO solo para Sevilla, tendremos que conformarnos con AVIONES.

Usémoslos.

 
 

Propongo hacerlo -casi- como lo hizo Santo Tomás:

"metiendo las manos hasta la muñeca y sintiendo los latidos del corazón"

Metamos los aviones en nuestro cielo, donde laten las nubes y donde se forma la lluvia; es decir, hagámoslo... ...con un par de aviones.

 

 
Siempre que amenace LLUVIA:

Dos aviones volarán los cielos de Sevilla.

 
Uno de ellos a una hora de distancia, según la velocidad de viento, y desde los límites de la ciudad de Sevilla; es decir, si hay un viento de 40 kilómetros por hora, tendríamos ese primer avión a 40 kilómetros de Sevilla, viendo qué es lo que se nos viene encima.
y otro, el de alerta inmediata, a 30 minutos del centro de la ciudad, a 20 kilómetros de Sevilla, y hurgando en cada nube.

 

Con estos dos aviones "vigilando" el cielo, se aseguraría, por lo menos, 30 minutos de preaviso de chaparrón..

No sería necesario que los aviones estuvieran todo el tiempo dándole vueltas a la ciudad, porque normalmente las lluvias vienen siempre de la misma dirección; es decir, del Sur o del Oeste.

Sin embargo, sería un poco más complicado con las TORMENTAS, porque tienen muy "malas ideas", y porque crecen y descargan con potencia y sin norma alguna.

A las células tormentosas se les debe hacer un seguimiento exhaustivo, desde su nacimiento, para prever cualquier descarga importante.

 

Por lo menos evitaríamos sacar las cofradías a la calle, como pasó en 2.008, cuando estaban las nubes jarreando por el Sur y el Cachorro saliendo por el Norte, y así pasó.

 
Ya está inventado.

Los aviones serían los ojos del meteorólogo y la decisión de las Hermandades.

Usémoslos

 
Unas ideas más

Sistema de Inspección del Cielo

Y Preaviso de Precipitación Con Aeronaves

Sería ideal mantener activa y alerta una organización de inspección del entorno del cielo de Sevilla, con aeronaves, pilotos, mecánicos, especialistas en meteorología y coordinador, con el compromiso de estar en permanente, rápido y eficaz contacto con el Consejo de Hermandades de Sevilla y, en su caso, con los Órganos de Gobierno de cada una de las Hermandades que tengan prevista su salida y mientras que estén procesionado.

Habría que desarrollar El PROTOCOLO de Comunicación y Actuación

El objetivo sería poder garantizar los dos preavisos, que consideramos más adecuados, uno de LLUVIA, con un mínimo aproximado de treinta minutos, y otro más amplio, de ALERTA, con un tiempo concreto de entre una y dos horas.

En determinadas circunstancias, por ejemplo en presencia de áreas de tormentas que no han comenzado a descargar, o de grandes masas de nubes y humedad no bien definidas, puede ser muy complejo mantener los compromisos previos, incluso con las aeronaves y todos los medios propuestos. En este último caso se avisará de RIESGO INDETERMINADO DE LLUVIA Y UNA RECOMENDACIÓN CON TIEMPO DE APLAZAMIENTO.

La ciudad de Sevilla, nuestra Semana Santa, Siglos de Historia, un Patrimonio Histórico de incalculable valor, ilusiones de todo un año y la precisión en la toma de decisiones, merecen datos precisos en los que apoyar, y con los que justificar, decisiones definitivas que afectan a hermanos, a espectadores y a un prestigio que tenemos ganado con el buen hacer de todos y que debemos mejorar alcanzando también al adecuado control de todos los factores, internos y externos involucrados en nuestra actividad, como la inestable situación meteorológica de la Primavera.

De un modo u otro, tenemos que responder a esta responsabilidad, tanto desde las Hermandades como desde la propia sociedad, poniendo a la disposición de la SEMANA SANTA, todo operativo la mejor organización y medios.

Cuando una Hermandad se moja, o tiene que salir a la carrera, desintegrándose y buscando refugio apresurado en cualquier templo cercano, perdemos todos.

Con aviones, y llegando hasta las nubes, podemos analizarlas y prever con cierta antelación si va a caer agua de nuestro cielo, para evitar que llore todo el mundo debajo de capirotes y junto a cirios de amor y pasión.

Hay circunstancias muy concretas que acompañan las situaciones de precipitaciones en Sevilla y en la zona del Sur Oeste de la Península Ibérica.

Normalmente las lluvias y las masas de aire húmedo se mueven en dirección constante y con unas características muy definidas de presión, viento, humedad y temperatura.

Las masas de aire húmedo que llegan a Sevilla lo hacen normalmente desde el Sur Oeste y Oeste; es decir, por el valle del Guadalquivir y desde la zona de Huelva o el Coto de Doñana, donde no hay estaciones meteorológicas u oficinas meteorológicas especializadas como las que equipan los aeropuerto de todo el mundo y que hacen muy difícil de prever cuándo llegarán a Sevilla o a una zona muy específica y concreta de nuestra geografía, como puede ser una ciudad y, en nuestro caso, la ciudad de Sevilla.

En todo caso la mejor forma de saber qué va a ocurrir minutos después en una zona determinada es ir con aviones adecuados y adelantarnos en tiempo y espacio, analizarlo y verlo.

Los aviones son las máquinas más adecuadas para observar la evolución de las masas de aire, las nubes, las tormentas e incluso de la precipitación de cada nube o sistema de nubes, tormentas o sistema de frentes fríos o cálidos.

La precisión de los informes de nuestro Sistema de Inspección del Cielo Y Preaviso de Precipitación Con Aeronaves, SIC, serán lo más precisos y concretos posibles, porque no dependerán de la interpretación de datos o imágenes de satélites, sino de la observación puntual y concreta de fenómenos atmosféricos y de su evolución.

Planteamos la presencia de un equipo que analice la situación de las masas de aire que llegan a Sevilla y a su entorno.

Normalmente estará volando un avión de alerta inmediata que rodeará la ciudad de Sevilla para garantizar el preaviso de treinta minutos y otro avión, que en caso de riesgo inminente de LLUVIA despegará para volar áreas más alejadas del Centro de Sevilla para garantizar dos horas de tranquilidad y alerta.

La colaboración con las oficinas meteorológicas es importante, así como con el Centro Meteorológico Nacional, lo que nuestro equipo hará.

Nuestro Sistema SIC podrá funcionar durante el día y durante la noche, siempre que las condiciones meteorológicas anuncien riesgo de precipitaciones.

Es cuestión de meternos dentro de las nubes hasta sentir el latido de su húmedo corazón, porque tenemos medios de sobra para hacerlo de forma fácil y eficaz.

La organización del SIC es compleja y se mejorará con la experiencia y con el paso de los años. Habrá que coordinar especialistas en meteorología, pilotos, mecánicos, emisoras, sistemas de comunicación e incluso la operatividad de los aeropuertos del entorno de Sevilla que tendremos que utilizar porque Sevilla cierra por las noches y porque La MADRUGÁ es esencial para nuestra ciudad.

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