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Testimonio de Juan A
Ortega
Lo de: "Lo de algunos es afición" lo digo por lo siguiente:
Comencé viendo los aviones operar en Tablada desde la terraza de casa, al
atardecer, mirando hacia el oeste, eran aviones pequeños, blanco y rojo, blanco
y verde, blanco y naranja -las I-11B-, y los aviones militares, las Dornier27,
las Cessnas L19, Los "Pedros", los veleros, los aviones de
fumigación, los Grumman, las Pawnee...
Cada vez que
cruzaba el cielo cualquier misteriosa máquina voladora, hacía una parada en mi
vida cotidiana hasta que se marchaba hacia esos destinos igual de misteriosos
para mi mente infantil, para mi mente juvenil.
Para ir
matando "el gusanillo" el aeromodelismo me abrió las puertas a la
aviación. Primero el Vuelo Circular, después el Radio Control, y todos los
sistemas que montan esas pequeñas y maravillosas maquinas: el motor con todos
sus controles y el sistema de combustible y encendido, el equipo de radio, sus
baterías y los servos, el sistema de mandos, la construcción de los modelos en
fibra o madera, los entelados... ¡el vuelo!.
Por fin se
cruzó en mi camino la oportunidad de hacer un curso de paracaidismo deportivo
en el Club de Paracaidismo Deportivo de Sevilla. Claro, había que planteárselo
a papá y que no pusiera muchas objeciones. ¿Cómo?. Al fin llegó la
solución, en vez de pedir permiso para hacer un curso de paracaidismo la
pregunta debería ser: "Papá, ¿hacemos un curso de Paracaidismo
Deportivo?"... la respuesta fue la esperada: ¡Qué dices, si quieres hazlo
tú!. Perfecto. Salté por primera vez el 14 de septiembre de 1974.
El embarque para el primer salto
La verdad es que fue algo violento, muy rápido. Fue algo a lo que uno no estaba
acostumbrado. Había saltado ya más de 40 veces y todavía no había tenido la oportunidad de
aterrizar con el avión, hasta que nuevamente se cruzó en el camino otra
modalidad aérea, el Vuelo sin Motor... Huesca, Ocaña, la Dorinier27 -otra
vez-, los Blanik, el Bergfalke, el Pirat, el "Pepsicolo"...

Monflorite en el año 2001
Y
mientras lavábamos los DC3 y DC4 que llegaban a Tablada y que vendíamos los
españoles cuando cumplían su servicio y antes de su vuelo con rumbo sur y destino: África. También barríamos
el Club de Paracaidismo y plegábamos los paracaídas de los demás para poder
pagar el siguiente salto, pero eso sí, siempre teníamos una oreja pegada a la
fachada del hangar del Aero Club de Sevilla, nuestro vecino, por si salía
cualquier vuelo. Y salieron muchos.
Luego, la Academia General del Aire, el CESAGA... pero no era lo
mío, me considero un pajarraco libre e inquieto... así que hubo que buscar
otro camino.
Me hice instructor de paracaidismo.
Volé en Ala Delta, dos años.
Bueno, este Ala fue de las primeras de
España.
Llegó la ENA, la Escuela Nacional de Aeronáutica, en Salamanca. Tal vez la
mejor iniciativa para el desarrollo de la aviación en España. Una Escuela en
la que cualquier ciudadano español podía ser PILOTO, independientemente de su
nivel económico. Había que superar un examen para conseguir una de las 50
plaza que se ofertaban cada año, incluso pasar una prueba de vuelo.

Una Bonanza de la ENA frente al antiguo
edificio de la escuela.
Te podías formar como PILOTO pagando una matrícula anual igual que si
decidías ser médico, ingeniero, farmacéutico, abogado...
Pero claro, semejante fuente de ingresos, por la demanda de profesionales del
sector, derivó en que pasara, finalmente, todo
a manos privadas... tal vez alguien cuente alguna vez su "historia".
Se acabó la ENA y llegaron la escuelas de vuelo privadas. Hoy día te puedes
hacer piloto como cuando vas a una autoescuela a sacar el permiso de conducir.
Es un poco triste, pero es así. Los Pilotos Profesionales de Líneas Aéreas
volamos aviones carísimos por todo el mundo, llenos de personas, correo o carga
cruzando distintos países con distintas lenguas, costumbres, legislaciones.
Cualquier incidencia en nuestro trabajo alcanza dimensión mundial ya que se
publica y aparecemos en todos los medios de comunicación del mundo; sin embargo
cada uno de nosotros se puede formar siguiendo un programa de mínimos y de la
forma más heterogénea imaginable.
La actual legislación permite que cualquier persona con un curso recién
terminado pueda trabajar como segundo piloto en un avión de Línea Aérea
con un cursillo de piloto recién acabado y con las mínimas horas de vuelo.
¿Y si en ese vuelo coincide con un comandante de cerca de 65 años, después de
haber efectuado cuatro o cinco vuelos anteriormente, y haciendo una
aproximación a un aeropuerto del norte de Europa, nevado, de noche, con fuerte
viento y poco combustible con el resto de los aeropuertos de alternativa en
condiciones de meteorología críticas...?
A los pilotos profesionales de Líneas Aéreas se nos reconoce el nivel de
Diplomado Universitario en determinado Ministerio. Incluso tenemos un Colegio
Profesional, pero debemos tener la única profesión del mundo con Colegio
Profesional y nivel universitario que carece de Plan de Estudios.
¿Cuál
es el mejor camino para ser piloto profesional...?
No lo sé, pero todo es bonito y divertido.
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