www.jaon.es              Lluvia Artificial en Canarias   

... yo estuve allí, dentro de aquellas nubes, sembrando nubes y haciendo llover .

"Con 300 kilos de sales éramos capaces de hacer llover, durante horas, en Gran Canaria"

Teléfono: 651193168                      Actualizada Enero de 2.012

La técnica y experiencia comentada en esta narración, debe de ser considerada como específica para las condiciones climáticas y el entorno de las Islas Canarias.

Tal vez pudiera aplicarse en otras zonas de nuestro planeta, pero debería de ser precedida por un profundo estudio científico, meteorológico y orográfico, de la zona.

SEMBRANDO NUBES        

Cuando empecé a volar sabía que los aviones se utilizaban para fumigar campos, pero nunca pensé que también sirvieran para sembrar nubes, lo que es totalmente distinto a "bombardearlas", pero ya ve:

La Lluvia Artificial es una gran desconocida, compleja y en muchas ocasiones, difícil de evaluar, porque siempre hay que partir de un mínimo de condiciones del clima, que pudieran considerarse naturales, para la llegada de la lluvia.

Hemos roto el Ciclo del Agua, así que la LLUVIA está perdiendo su regularidad y aumentando sus efectos dañinos para las costumbres y Medio Ambiente del ser humano, aunque, desde luego, es siempre una maravilla.

"Si rompemos la regularidad de la LLUVIA nos quedamos, en principio, con sus extremos: SEQUÍAS E INUNDACIONES."

         Como anécdota, recuerdo que en Sevilla, un poco antes de la Expo de 1.992, hubo que sacar los "santos" a la calle para que lloviera, y solo unos pocos meses después, tuvimos la ocasión de contemplar una portada del ABC muy especial, en la que, a toda página, salía una señora arrodillada, con los brazos en cruz y el agua hasta la cintura que diciendo: "sacamos los santos a la calle para que lloviera y ahora los vamos a sacar pero para que se vayan corriente abajo y deje de llover".

         En aquella época hubo niños en Andalucía que, con tres o cuatro años de edad no habían visto todavía llover.

Pero vamos con nuestra experiencia:

LLUVIA ARTIFICIAL EN LA ISLA DE GRAN CANARIA

Al fondo de la imagen, rompe la nubosidad de los Alisios, la isla de Gran Canaria. Las Islas Canarias vistas desde Google Earth. Tenerife
La Isla de Tenerife y la nubosidad de los vientos Alisios. El Teide sobre saliendo de la "panza de burra". La Graciosa, Lanzarote, Fuerteventura y los alisios.

         Esta apasionante aventura tuvo lugar en la Isla de Gran Canaria. Nuestra base fue la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y el Aeropuerto de Gando, durante los años 1984 y 1985. Fue uno de mis primeros trabajos como piloto y toda una experiencia.

El avión, un Islander BN-2A matriculado como: EC-CKL y con el emblema de la V promoción de la E.N.A. (Escuela Nacional de Aeronáutica).

 Listo para salir de misión.

Los pilotos en aquella campaña, fuimos Victoriano M.C. y Juan Antonio O.N.

El presupuesto de esta aventura procedía de las contrapartidas de los "americanos" por el uso de las bases en la Península. (Ya se acabó esa compensación, o bien se decidió utilizar el dinero en otra actividad, lo que ha sido, sin duda, una pena, porque no solo no fuimos capaces de aprender nada de algo tan apasionante, como controlar -un poco- las nubes y la lluvia, sino que dejó de incrementarse la precipitación, con la falta que hace siempre el agua en Gran Canaria).

La agradable cabina de nuestro avión, el BN-2A

         El caso es que aquel año, en la Isla de Gran Canaria, formábamos un equipo muy variado compuesto por muy diversos técnicos y especialistas. Fuimos un equipo humano de 10 trabajadores, apoyados técnicamente por un radar meteorológico, al Norte de la Isla,  y la Oficina Meteorológica del Aeropuerto de Gando.

Todos nosotros fuimos dirigidos por un científico americano de origen alemán, llamado Albert Schnell, a quien en su juventud le apasionaba juguetear y meterse en grandes cúmulos descendiéndolos en paracaídas. Ese descenso en paracaídas unas veces fue por placer y trabajo y otras veces forzados por distintas emergencia, ya que, en varias ocasiones, esos grandes cumulonimbus, destrozaban su avión.

Los aviones que Albert Schnell empleaba, según me contaba durantes las largas horas que estábamos dando vueltas en el interior de las nubes, eran veleros de vuelo sin motor, que subían absorbidos por las fuertes corrientes de viento que sostenían esas impresionantes nubes.

En la imagen, repostando nuestro avión, que ya lo conoce, era un BN2A Islander, y uno de los tres vehículos que utilizamos, un SEAT 600.

          No pretendo convencer a nadie, sólo voy a contar mi experiencia, que dicho sea de paso fue muy, MUY, interesante.

          Antes de nada hay que aprender algo sobre la LLUVIA ARTIFICIAL:

Existen dos métodos para hacer llover, el más conocido es el de bombardear las nubes, los grandes cúmulos, con yoduro de plata. El yoduro de plata es una sustancia altamente insoluble en el agua y con una estructura similar al hielo, que convenientemente explosionada en una nube, proporciona un gran número de núcleos de condensación que "atrapan" las gotitas de agua y las precipitan al suelo. El bombardeo de cúmulos con yoduro de plata es también muy efectivo contra las granizadas, ya que evitan que las bolitas de granizo sigan engordando, al incorporar millones de núcleos de condensación más. Muchas veces lo que puede ocurrir es que, tras la explosión del yoduro de plata en el interior de la nube, ésta crezca y pase hasta sin ni siquiera llover.

          El otro método, nuestro método, fue el que tras amplias investigaciones, aplicó el Doctor Albert Schnell como específico para la Isla de Gran Canarias. Fue especialmente concebido y diseñado por él para ese entorno y para esa bonita Isla.

Para comprenderlo hay que explicar dos o tres conceptos importantes de las especiales condiciones climáticas que envuelve a las Islas Canarias.

          Las Islas Canarias suelen estar golpeadas por unos vientos, conocidos como ALISIOS, que además de ser los que forman la niebla en el aeropuerto de Tenerife Norte son los que cortan el desarrollo de cualquier nube que se aventure a desarrollarse verticalmente a través de ellos. Ese es precisamente el motivo de que sólo las Islas que tienen montañas, que rompen esos vientos, que modifican esa inversión de temperatura, son las que permiten que la humedad suba hasta las capas altas de la atmósfera y llueva, por ejemplo: Tenerife, La Palma y, en menor medida, Gran Canaria (la altitud de sus montañas es menor).

Observe con detalle esta fotografía porque cuesta trabajo verlo, pero la puerta trasera izquierda de este avión estaba desmontada y por ella salía una doble pértiga con  micropulverizadores. Dentro, el avión, montaba un tanque de 500 litros donde se almacenaba el agua caliente súper salada, y un motor diesel era el encargado de generar la presión necesaria para su pulverización. Un operario, atado para no caerse, al final de todo ese montaje era el encargado de hacerlo funcionar.

    ¿Qué había que hacer en Gran Canaria?, pues aprovechando la pequeña rampa de lanzamiento para las nubes, que nos brindan sus montañas, había que conseguir nubes lo suficientemente potentes para que pudieran romper la inversión de los alisios, desarrollarse y llover.

Bonita vista de Gran Canaria, después del despegue, con rumbo norte, a punto de llegar a la ciudad de Las Palmas, camino de "nuestra" nube.

     Desde que comenzábamos el trabajo en una nube hasta que alcanzaba la potencia necesaria para poder crecer pasaban unas dos horas. El radar que estaba colocado al Norte de la Isla era el que nos daba la posición de la nube más idónea y el que hacia todo su seguimiento. Era una labor complicada. Era absolutamente imprescindible elegir una nube que llegara a la Isla, que no se quedara a su derecha o a su izquierda, que no lloviera antes o después de la Isla.

         Nada más entrar en la nube comenzaba nuestro trabajo.

Comenzaba la pulverización, justo en la base de la nube, de ese líquido muy caliente y muy concentrado, de nitrato de amonio y urea, de sales.

Sobrevolando Las Palmas. Años 1984 - 1985.

         Esas sales hacían todo el trabajo. Ellas captaban el gas de agua de la nube y lo iban convirtiendo en pequeñas gotitas de agua, en pequeñas gotitas de agua que iban creciendo, y creciendo.

         Como todo el mundo sabe para conseguir que el agua líquida pase a vapor hay que calentarla, es decir, hay que darle calor, pues bien, en la nube nosotros provocábamos el fenómeno inverso, ya que al pasar el gas de agua a líquido se liberaba una importante cantidad de calor que era el necesario para que la nube fuera creciendo, para que fuera aumentando su energía...hasta que se acercaba a Gran Canaria donde las montañas, ayudada por ciertas condiciones favorables meteorológicas, hacían el resto y aparecía la lluvia.

          Como el escepticismo es algo común a todos los seres humanos, mi amigo científico y profesor Albert Schnell me demostraba a cada instante, cómo la nube que tratábamos era la única de su entorno que crecía, que aumentaba de tamaño, mientras que se incrementaba el diámetro de sus gotitas de agua, a lo largo de todo el tratamiento.

De vez e cuando volábamos, durante unos minutos, hasta otra nube cercana para comparar el tamaño de sus gotitas de agua con el de nuestra nube. El resultado era sorprendente porque el tamaño de las gotitas de agua de las nubes cercanas seguía siendo, sin variación, el mismo siempre, el mismo de todas las nubes de la "panza de burra".  

         Teníamos un sencillo instrumento para medir las gotitas de agua de las nubes. Era un tubo venturi, con una hilo metálico en su interior, por el que circulaba una corriente eléctrica. Contra mayor era el tamaño de las gotitas de agua, más se enfriaba el hilo del venturi, lo que provocaba la indicación y el pequeño instrumento, con su escala graduada, hacía el resto.

(Un Tubo Venturi no es más que un tubo cilíndrico con una reducción de su diámetro interior a un 30 por ciento de uno de sus extremos, donde se produce un aumento de la velocidad del aire y donde se colocaba el hilo del sensor eléctrico).

         Después de varias experiencias, observé que aquello funcionaba, porque ocurría lo mismo cada vez que tratábamos una nube.

Por si fuera poco, después de nuestro largo trabajo, en muchas ocasiones no podía aterrizar, porque al empeorar las condiciones meteorológicas de la zona, y llegar la lluvia, no se veía a penas nada.

 Terminaba pensando: "soy el único piloto jili... del mundo que despega para trabajar y para fastidiarse la aproximación, sabiendo que voy a tardar bastante tiempo en poder aterrizar"

Y en muchas ocasiones, el aeropuerto quedaba bajo mínimos, durante unos minutos...e incluso llegó a nevar en las cumbres.

En el entrono cercano de la Isla, a los que no afectó nuestro trabajo, se mantuvo soleado.

Esta fotografía precedió a la anterior y fue el comienzo de "la Gran Tormenta".

Martes de Carnaval, año 1985.

         Un día hicimos tan bien nuestro trabajo que, como puedes ver en las fotos, el aeropuerto de Gran Canaria operó durante más de una hora sólo en condiciones de vuelo instrumental real, mientras nosotros esperábamos al norte de la Isla a que mejorara. Incluso nevó.

        Durante esos meses de trabajo ocurrió algo raro que nos llenó de orgullo: resulta que nos contrataron para hacer llover y hubo ciudadanos que nos denunciaron por ¡¡¡¡ provocar inundaciones !!!!. Fue una experiencia bonita y no comprendo cómo no se mantiene todavía hoy esa misión de lluvia artificial en la isla de Gran Canaria.

Después del vuelo, y de dejar listo el avión para una nueva misión, nos tocaba un merecido descanso.

La siguiente nube nos estaba esperando.

 

Esto fue en Agosto de 1.985

Nos obsesiona el Reciclaje de plásticos, envases, papel, neumáticos y de cualquier cosa que se pueda considerar como bien de consumo; sin embargo, intervenimos en el reciclaje del elemento de la Naturaleza más importante: EL AGUA y evitamos que ese ciclo funcione, porque pensamos que no podemos permitir que el agua de lluvia "se desperdicie" en el Mar"

NO TENEMOS REMEDIO, ¿ o sí?

 

Juan A Ortega. 

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Otros problemas relacionados con el AGUA:

CAMBIO CLIMÁTICO

http://www.jaon.es/cambioclimatico/cambioclimatico.htm

RÍO GUADALQUIVIR. "NI ES RÍO NI ES NÁ"

http://www.jaon.es/rioguadalquivir/guadalquivir.htm

RÍO GUADIANA: LAS TABLAS DE DAIMIEL ARDEN Y EL RÍO SE QUEMA

http://www.jaon.es/tablasdaimiel/index.htm