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SEMBRANDO NUBES
Cuando empecé a
volar sabía que los aviones se utilizaban para fumigar campos, pero
nunca pensé que también sirvieran para sembrar nubes, lo que es
totalmente distinto a "bombardearlas", pero ya ve:
La Lluvia Artificial es una gran desconocida, compleja y en
muchas ocasiones, difícil de evaluar, porque siempre hay que partir de
un mínimo de condiciones del clima, que pudieran considerarse naturales,
para la llegada de la lluvia.
Hemos roto el Ciclo del Agua, así
que la LLUVIA está perdiendo su
regularidad y aumentando sus efectos dañinos para las costumbres y Medio
Ambiente del ser humano, aunque, desde luego, es siempre una maravilla.
"Si rompemos la
regularidad de la LLUVIA nos quedamos, en principio, con sus extremos:
SEQUÍAS E INUNDACIONES."
Como anécdota, recuerdo
que
en Sevilla, un poco antes de la Expo de 1.992, hubo que sacar los "santos" a la calle para que lloviera,
y solo unos pocos meses después, tuvimos la ocasión de contemplar una portada del
ABC muy especial, en la que, a toda página, salía una señora arrodillada,
con los brazos en cruz y el agua hasta la cintura que diciendo: "sacamos los
santos a la calle para que lloviera y ahora los vamos a sacar pero para que se
vayan corriente abajo y deje de llover".
En aquella época hubo
niños en Andalucía que, con tres o cuatro años de edad no habían visto
todavía llover.
Pero vamos con nuestra
experiencia:
LLUVIA ARTIFICIAL EN LA ISLA DE
GRAN CANARIA
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| Al fondo de la imagen, rompe
la nubosidad de los Alisios, la isla de Gran Canaria. |
Las Islas Canarias vistas
desde Google Earth. |
Tenerife |
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| La Isla de Tenerife y
la nubosidad de los vientos Alisios. |
El Teide sobre saliendo
de la "panza de burra". |
La Graciosa, Lanzarote,
Fuerteventura y los alisios. |
Esta
apasionante aventura tuvo lugar en la Isla de Gran Canaria. Nuestra base fue la
ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y el Aeropuerto de Gando, durante los años
1984 y 1985. Fue uno de mis primeros trabajos como piloto y toda una
experiencia.
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El avión, un Islander BN-2A matriculado como: EC-CKL
y con el emblema de
la V promoción de la E.N.A. (Escuela Nacional de Aeronáutica).
Listo para salir de misión.
Los pilotos en aquella campaña, fuimos
Victoriano M.C. y Juan Antonio O.N. |
El presupuesto de esta aventura procedía de las contrapartidas de
los "americanos" por el uso de las bases en la Península. (Ya se acabó
esa compensación, o bien se decidió utilizar el dinero en otra
actividad, lo que ha sido, sin duda, una pena,
porque no solo no fuimos capaces de aprender nada de algo tan apasionante, como
controlar -un poco- las nubes y la lluvia, sino que dejó de
incrementarse la precipitación, con la falta que hace siempre el agua en
Gran Canaria).

La agradable cabina de nuestro
avión, el BN-2A
El caso es
que aquel año, en la Isla de Gran Canaria, formábamos un equipo muy variado
compuesto por muy diversos técnicos y
especialistas. Fuimos un equipo humano de 10 trabajadores, apoyados técnicamente
por un
radar meteorológico, al Norte de la Isla, y la Oficina Meteorológica del
Aeropuerto de Gando.
Todos nosotros fuimos dirigidos
por un científico americano de origen alemán, llamado Albert Schnell,
a quien en su juventud le apasionaba juguetear y meterse en grandes
cúmulos descendiéndolos en paracaídas. Ese descenso en paracaídas unas
veces fue por placer y trabajo y otras veces forzados por distintas
emergencia, ya que, en varias ocasiones, esos grandes cumulonimbus, destrozaban
su avión.
Los aviones que Albert Schnell empleaba, según me contaba durantes las largas horas que
estábamos dando vueltas en el interior de las nubes, eran veleros de
vuelo sin motor, que subían absorbidos por las fuertes corrientes de
viento que sostenían esas impresionantes nubes.

En la imagen, repostando
nuestro avión, que ya lo conoce, era un BN2A Islander, y uno de los tres
vehículos que utilizamos, un SEAT 600.
No
pretendo convencer a nadie, sólo voy a contar mi experiencia, que dicho sea de
paso fue muy, MUY, interesante.
Antes
de nada hay que aprender algo sobre la LLUVIA ARTIFICIAL:
Existen dos métodos para hacer llover, el más
conocido es el de bombardear las nubes, los grandes cúmulos, con yoduro de
plata. El yoduro de plata es una sustancia altamente insoluble en el agua y con
una estructura similar al hielo, que convenientemente explosionada en
una nube, proporciona un gran número de núcleos de condensación que "atrapan"
las gotitas de agua y las precipitan al suelo. El bombardeo de cúmulos
con yoduro de plata es también muy efectivo
contra las granizadas, ya que evitan que las bolitas de granizo sigan
engordando, al incorporar millones de núcleos de condensación más.
Muchas veces lo que puede ocurrir es que, tras la explosión del yoduro
de plata en el interior de la nube, ésta crezca y pase hasta sin ni
siquiera
llover.
El otro
método, nuestro método, fue el que tras amplias investigaciones, aplicó el Doctor Albert
Schnell
como específico para la Isla de Gran Canarias. Fue especialmente concebido
y diseñado por él para ese entorno y para esa bonita Isla.
Para comprenderlo hay que
explicar dos o tres conceptos importantes de las especiales condiciones
climáticas que envuelve a las Islas Canarias.
Las Islas Canarias suelen estar golpeadas por unos vientos, conocidos
como ALISIOS, que además de ser
los que forman la niebla en el aeropuerto de Tenerife Norte son los que
cortan el desarrollo de cualquier nube que se aventure a desarrollarse
verticalmente a través de ellos. Ese es precisamente el motivo de que sólo las
Islas que tienen montañas, que rompen esos vientos, que modifican esa inversión de
temperatura, son las que permiten que la humedad suba hasta las capas altas de
la atmósfera y llueva, por ejemplo: Tenerife, La Palma y, en menor medida, Gran
Canaria (la altitud de sus montañas es menor).
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Observe con detalle esta
fotografía porque cuesta trabajo verlo, pero la puerta trasera
izquierda de este avión estaba desmontada y por ella salía una doble pértiga
con micropulverizadores. Dentro, el avión, montaba un tanque de 500 litros
donde se almacenaba el agua caliente súper salada, y un
motor diesel era el encargado de generar la presión necesaria para su pulverización.
Un operario, atado para no caerse, al final de todo ese montaje era el encargado
de hacerlo funcionar. |
¿Qué había que hacer en Gran Canaria?,
pues aprovechando la pequeña rampa de lanzamiento para las nubes, que nos
brindan sus montañas, había que conseguir nubes lo suficientemente potentes para
que pudieran romper la inversión de los alisios, desarrollarse y llover.
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Bonita vista de Gran Canaria, después del
despegue, con rumbo norte, a punto de llegar a la ciudad de Las Palmas, camino de
"nuestra" nube. |
Desde que comenzábamos el
trabajo en una nube hasta que alcanzaba la potencia necesaria para poder crecer
pasaban unas dos horas. El radar que estaba colocado al Norte de la Isla era el
que nos daba la posición de la nube más idónea y el que hacia todo su
seguimiento. Era una labor complicada. Era absolutamente imprescindible elegir
una nube que llegara a la Isla, que no se quedara a su derecha o a su izquierda,
que no lloviera antes o después de la Isla.
Nada más
entrar en la nube comenzaba nuestro trabajo.
Comenzaba la pulverización, justo
en la base de la nube, de ese líquido muy caliente y muy concentrado, de nitrato
de amonio y urea, de sales.

Sobrevolando Las Palmas. Años 1984 - 1985.
Esas sales
hacían todo el trabajo. Ellas captaban el gas de agua de la nube y lo
iban convirtiendo en pequeñas gotitas de agua, en pequeñas gotitas de agua que
iban creciendo, y creciendo.
Como todo el
mundo sabe para conseguir que el agua líquida pase a vapor hay que calentarla,
es decir, hay que darle calor, pues bien, en la nube nosotros provocábamos el fenómeno inverso,
ya que al pasar el
gas de agua a líquido se liberaba una importante cantidad de calor que era el necesario para que la nube fuera
creciendo, para que fuera aumentando su energía...hasta que se acercaba a Gran
Canaria donde las montañas, ayudada por ciertas condiciones favorables
meteorológicas, hacían el resto
y aparecía la lluvia.
Como el escepticismo es algo común a todos los seres
humanos, mi amigo científico y profesor Albert Schnell me demostraba a cada instante,
cómo la nube que tratábamos era la única de su
entorno que crecía, que aumentaba de tamaño, mientras que se incrementaba el
diámetro de sus gotitas de agua, a lo largo de todo el tratamiento.
De vez e cuando volábamos, durante
unos minutos, hasta otra nube
cercana para comparar el tamaño de sus gotitas de agua con el de nuestra nube.
El resultado era sorprendente porque el tamaño de las gotitas de agua de
las nubes cercanas seguía siendo, sin variación, el
mismo siempre, el mismo de todas las nubes de la "panza de burra".
Teníamos un sencillo instrumento para medir las gotitas de agua de las nubes. Era un tubo venturi, con una hilo metálico en su interior, por el que circulaba una corriente
eléctrica. Contra mayor era el tamaño de las gotitas de agua, más se enfriaba
el hilo del venturi, lo que provocaba la indicación y el pequeño instrumento,
con su escala graduada, hacía el resto.
(Un Tubo Venturi no es más
que un tubo cilíndrico con una reducción de su diámetro interior a un 30
por ciento de uno de sus extremos, donde se produce un aumento de la
velocidad del aire y donde se colocaba el hilo del sensor eléctrico).
Después de
varias experiencias, observé que aquello funcionaba, porque ocurría lo mismo cada vez que
tratábamos una nube.
Por si fuera poco, después de
nuestro largo trabajo, en muchas ocasiones no podía aterrizar, porque al
empeorar las condiciones meteorológicas de la zona, y llegar la lluvia, no se
veía a penas nada.
Terminaba pensando:
"soy el único piloto jili... del mundo que despega para trabajar y
para
fastidiarse la aproximación, sabiendo que voy a tardar bastante tiempo en poder aterrizar".

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Y en muchas ocasiones, el aeropuerto quedaba bajo mínimos,
durante unos minutos...e incluso llegó a nevar en las cumbres.
En el entrono cercano
de la Isla, a los que no afectó nuestro
trabajo, se mantuvo soleado.
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Esta fotografía precedió a la
anterior y fue el comienzo de "la Gran Tormenta".
Martes de Carnaval, año 1985.
Un día hicimos
tan bien nuestro trabajo que, como puedes
ver en las fotos, el aeropuerto de Gran Canaria operó durante más de una hora
sólo en condiciones de vuelo instrumental real, mientras nosotros esperábamos al norte de la Isla a
que mejorara. Incluso nevó.
Durante esos meses
de trabajo ocurrió algo raro que nos llenó de orgullo: resulta que nos contrataron para
hacer llover y hubo ciudadanos que nos denunciaron por ¡¡¡¡ provocar inundaciones !!!!.
Fue una experiencia bonita y no comprendo cómo no se mantiene todavía hoy esa
misión de lluvia artificial en la isla de Gran Canaria.
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Después del vuelo, y de dejar listo el avión
para una nueva misión, nos tocaba un merecido descanso.
La siguiente nube nos estaba esperando. Esto fue en
Agosto de 1.985 |
Nos obsesiona el Reciclaje
de plásticos, envases, papel, neumáticos y de cualquier cosa que se
pueda considerar como bien de consumo; sin embargo, intervenimos en el
reciclaje del elemento de la Naturaleza más importante:
EL AGUA y evitamos que ese ciclo funcione,
porque pensamos que no podemos permitir que el agua de lluvia "se
desperdicie" en el Mar"
NO TENEMOS
REMEDIO, ¿ o sí?
Juan A Ortega.
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www.jaon.es
Otros problemas relacionados con el AGUA:
CAMBIO CLIMÁTICO
http://www.jaon.es/cambioclimatico/cambioclimatico.htm
RÍO GUADALQUIVIR. "NI ES RÍO NI ES NÁ"
http://www.jaon.es/rioguadalquivir/guadalquivir.htm
RÍO GUADIANA: LAS TABLAS DE DAIMIEL ARDEN Y
EL RÍO SE QUEMA
http://www.jaon.es/tablasdaimiel/index.htm |