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Tractores del Aire

En el margen del margen....................

 

...cuando las pistas tiene curvas, árboles y apenas puedes dar la vuelta...

...La música de los Beatles...Me anima oírles en el camino.

          Pronto pasaré por la Venta El Águila. Me gusta esa venta porque además de dar buen desayuno, sus banderas me cuentan cómo empezaré el día. Ahí están, no se mueven; eso está bien, porque el viento no es un buen amigo cuando tienes que aterrizar en pistas de tres metros de ancho. Parece que hay algunos bancos de niebla. Espero que el cielo abra pronto sus puertas. Hoy hay bastante faena y los agricultores nos esperan como si fuéramos medicamentos a un campo muy enfermo. Ha llovido demasiado y no pueden meter sus tractores.

         Como esperaba hay algo de niebla en la base. Mis compañeros están de tertulia junto a sus tractores con alas y me uno a ellos.

- Hola colegas, vamos a por otro día.

- Iremos (dice Fernando), pero espero que no demasiado tarde.

- Sí, esperemos. Fernando: ¿conoces la pista de la ermita?.

- Sí, sólo tiene 300 metros y vienen un poco escasos, pero si no tienes velocidad suficiente en el despegue, justo al final hay un barranco y te tiras por él. Ahí terminas de cogerla, pero tienes que hacerlo pronto para tener mando y girar a la izquierda, porque en frente, a unos 800 metros, tienes un cerro.

- Vale, ¿y tú dónde vas?.

- Yo voy a la finca de los alguaciles, ¿la conoces?.

- Sí, no es mala, pero tienes que tener cuidado con una curva. Justo después hay unos árboles y, si no les quieres dar, te tienes que pegar a un lateral. El año pasado me dejé allí las luces de posición.

         La tertulia sigue y, entre bromas, hablamos de pistas. Lo que ayer fueron pequeños incidentes, hoy son razón de risas, saboreando ese ratillo de amistad.

         El cielo, poco a poco, nos abre su puerta. Ahora sólo hablan los motores calentando. Dentro unos preparan su mapa de carreteras para ver la situación exacta de la finca a tratar, otros aprovechan esos minutos para disfrutar del momento , y todos sabemos que el día no será fácil., como ninguno lo es. Estará lleno de retos, emociones, pequeños sustos y, sobre todo, grandes satisfacciones.

          Ahí está. Si, parece corta, tengo que tomar justo al principio para no caerme por el barranco. esta pista promete ser divertida. Gases atrás, todo el Flaps fuera. Demasiado rápido, tengo que bajar la velocidad casi a la pérdida. Hay que escuchar al avión, tengo que sentirlo. Si tomo demasiado rápido, tendré apuros para frenar. Ahí va bien.

         Todos los aviones te hablan. Te dicen si no vuelan cómodos., si los estás forzando. También ellos se enfadan y, si hay algo que hemos aprendido en nuestra profesión, es a escucharlos. Mientras fumigamos a dos metros del suelo, o cuando despegamos en pistas de 3 metros de ancho con charcos de agua y curvas, no podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo mirando dentro de la cabina y buscando un instrumento que nos diga qué velocidad llevamos. Lo importante es que el avión esté a gusto en cada situación. Y eso él lo sabe decir mejor que sus instrumentos, y te lo cuenta directamente a ti, sin necesidad de intermediarios, ni tubos de por medio.

         La toma fue buena, incluso me sobraron metros para el final. Y en la cabecera estaba el agricultor con un gran camión de abono.

...unos barajan, cada vez, las posibilidades de aterrizar, y otros aterrizamos en Barajas...

- Hola, ¿cómo está usted?. Soy Juan Carlos, ¿qué faena tenemos por aquí?.

- Hola chaval, menos mal  que has llegado. El trigo está muy amarillo de tanta agua, y le vamos a echar un poquito de abono.        

- Pues para eso estamos. Dígame usted cuántas hectáreas vamos a tratar y con qué dosis.

- Son unas 55 hectáreas y le vamos a meter 150 kilos por hectárea. Ten cuidado que en mitad de la finca se cruza una línea de alta tensión.

- Gracias, si no es muy baja la intentaré pasar por debajo. ¿Dónde me va a colocar usted a los señaleros?.

- Los señaleros los colocaré uno en cada linde y contarán doce metros cada vez que pases.

- Vale, pues vamos a la faena. Puede usted decirle a los cargadores que empiecen. El primer vuelo lo haremos con 500 kilos. Si despega bien, le meteremos mas kilos.

           Motor a fondo, movimientos rápidos de pié. Hay que anticiparse con mandos rápidos aerodinámicos del timón. Usar los frenos para mantener el avión alineado en la pista es un lujo que no debemos permitirnos en pistas tan cortas. La cola quiere levantarse, palanca adelante, 150 metros para el final. este aún no quiere volar, debí meter menos kilos. Bueno, está el barranco, palanca arriba un poquito...No, aún prefieres la tierra ¿eh?. Bien, te dejaré un poco más, 50 metros para el final. La palanca empieza a coger dureza y se escucha el sonido de cuando las ruedas sólo acarician la pista. Creo que ya quiere volar, aprovecharé los últimos metros para que esté mas seguro. Ahora arriba. Bien, bien, ni siquiera nos ha hecho falta tirarnos un poco por el barranco. El próximo vuelo lo haremos con 50 kilos más, ¿vale?.

          Viraje a la izquierda. Ahí está la finca. La sobrevolaré primero para ver los obstáculos. está limpia, sólo la cruza la línea de alta tensión. Parece que la podremos pasar por abajo.

         Recuerdo las primeras líneas, eran todo un reto. Con el tiempo ves que es fácil trabajar en zonas con cables, primero tienes que calcular si tienes espacio para pasar y, una vez visto, cuando las vas a pasar no las puedes mirar. Sólo es necesario pegarse al suelo lo más posible, pero hay que cuidar los postes, pues son algo incómodos de atravesar. Con el tiempo sientes los planos de tu avión como si fueran una prolongación de tu propio cuerpo, y sabes a qué distancia pasarás de los postes. Pero siempre que puedas debes pasar por debajo de la línea ya que, en los tratamientos agrícolas, las variaciones de altura implican diferentes desplazamientos del producto.

         Fueron muchos vuelos y una larga lista de agricultores con sus tractores cargados de abonos, algunos con un plano de la finca y otros que la dibujaban en la arena, todos contentos porque saben que están llevando una buena cura a su trigo.

         Y el día se acabó. Poco a poco van regresando los "tractores" a la base, cargados de aventuras y risas.

          De vuelta a casa, un poco de música de piano. me relaja, le da salsa a ese disfrute por lo vivido. Ahora la música parece aún mas bonita.

          Mañana más.

Juan Carlos Gómez Verdugo.

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