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Los
Pilotos de Aviones Apaga Fuegos
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Once de la noche, compartiendo cervezas, risas y recuerdos.
Se acerca un guardia forestal y nos informa que hay un incendio en la zona de Almonaster, por lo que mañana habrá que volar desde primera hora.
Hay que
dormir, este incendio tiene toda la noche para alimentarse y mañana será un
gran monstruo, pero sabemos lo absurdo de ir a la cama. La noche nos hace
sentirnos impotentes.
Hay que
dormir, Ricardo, hay que dormir. Pero sé que él quiere conocer primero a su
enemigo. Nos miramos, nos hablamos, cogemos las motos y vamos al monte.
El monstruo se alimenta con la tranquilidad de quien sabe que nadie le va a
molestar. Arrasando vida y engordando. Sabe que muchas veces le hemos vencido
antes de hacerse adulto. Pero mañana será tarde y su tamaño demasiado grande
para que podamos evitar lo que seguro será una gran catástrofe ecológica.

El incendio a punto de saltar un corta fuegos.
Iremos a la base a descansar, intentaremos dormir un poco; Ricardo.
_ Si, Juan, mañana va a ser un día muy largo.
Pero dormir es imposible, si pudiéramos trabajar de noche...
Había un cortafuegos, ¿cómo se defenderá?. El viento, ojalá que mañana no
haga demasiado. ¿Y el humo?. En la madrugada se pega al suelo y nos dificulta
la visión de los frentes. Hay que dormir, hay que dormir...
Aún es de noche, el mecánico les echa un último vistazo a los aviones. Todo
parece estar en orden, y en el horizonte un falso amanecer nos confirma que el
monstruo ha crecido a placer.
Mezcla RICA, Master ON, un poco de combustible directo a los cilindros. Magnetos
1 y 2, contacto, y dos aviones, Gato 5 y 6 rompen el tenso silencio de la
Base.
Mientras se calientan los cilindros nos cargan los depósitos con agua mezclada
con un producto retardante. El mecánico nos hace la señal de que los dos
aviones están cargados y nos sonríe con un gesto lleno de buenos deseos.
- Gato 6 para 5
- Adelante Juan Carlos.
- Ricardo, yo estoy listo.
- Vale, despega tú y yo lo haré después.
Palanca de gases adelante, lentamente iniciamos la carrera de despegue. Aquí no
hay V1, ni siquiera el anemómetro es un instrumento fiable, ya que
frecuentemente el tubo pitot se atasca con insectos, pero si mantienes una buena
relación con tu avión, casi ningún instrumento te hace falta. Él te
hablará, y si lo sabes escuchar, no te hará falta ninguna otra información.
Empieza a estar incómodo en el suelo. Vamos arriba, sólo un poco, a
ver...bien, un poco más, vale, mantente ahí hasta que estés cómodo. ¿Qué
velocidad llevaré?. Ni idea, pero siento que puedes empezar a virar, vamos a
ver, despacito...No, aún no, creo que te he cargado demasiado, tranquilo, pero
hay que virar pronto o ese cerro que hay delante se hará pronto una realidad
muy dura. Venga, venga, te prometo que después del cerro te quitaré algunas
vueltas. Tengo altura, cederé un poco el morro. Bien, bien, ahora sí, con este
ángulo es suficiente, no te forzaré. El cerro quedó atrás.
Veo el avión de Ricardo pasando por los mismos apuros. Sé exactamente lo que
está pasando. Creo que hay momentos en los que la telepatía funciona
perfectamente.
- Ricardo
- Dime Juan,
- ¿Qué tal el despegue?
- Afú
- Ya bueno, pasamos a frecuencia de ICONA.
- Vale.

El
equipo de radio no calla, emite voces nerviosas. En tierra esperan el apoyo aéreo,
aún no saben el tamaño de la catástrofe, la noche y su perspectiva les impide
conocerlo.

- Técnico de Tierra para Gatos.
- Adelante Gatos para Técnicos.
- Estamos a tres minutos del fuego, ¡dónde queréis las descargas?.
- No sé, cuando lleguéis informarnos qué veis desde arriba.
La visibilidad se va reduciendo y el alma del fuego se extiende como si de una
plaga bíblica se tratara. Se pega a los valles y nos dificulta ver sus largos
brazos. El paisaje es apocalíptico y noto cómo el corazón se contrae de
impotencia. Si hubiéramos podido coger este fuego a tiempo...
- Tierra para Gatos
- Adelante
- El fuego tiene varios frentes con pinos ardiendo de copas, el más importante
se extiende por unos cuatro kilómetros y tiene mucho por delante que quemar.
- Recibido Gatos, pero nos acaban de informar que hay una urbanización
que corre peligro.
- De acuerdo, la buscamos y decidimos qué hacer.
- Gato 5 para 6
- Dime Ricardo.
He localizado la urbanización. El humo la tapa bastante, pero veo un foco que
avanza con rapidez. Si le cruzamos las descargas podemos pararlo.
- Tierra para Gatos
- Adelante
- Mandar algún retén para apoyar las descargas
- De acuerdo.
Damos un par de vueltas sobre el foco, no podemos fallar, pero antes de entrar
hay que tener claro los obstáculos y, sobre todo, por dónde salir. Notamos
cómo la adrenalina nos droga.
Diez segundos para descarga. Reduzco potencia, fijo la vista en el foco;
demasiado rápido, no puedo lanzar a esta velocidad, menos potencia. Demasiado
humo, espero que no me impida ver el foco en el momento de la descarga. Un
cable, no lo había visto, más potencia y pasaré por encima. El foco arde de
copas, los pinos lanzan piñas ardiendo como cohetes, y el parabrisas se va
llenando de cenizas. Hay mucha turbulencia, tengo que mantener esto derecho o no
acertaré. lo veo, estoy un poco desviado, esta turbulencia me ha atizado
fuerte. Hay que aguantar la carga hasta llegar al foco. ¡AHORA!, el avión
salta aliviado y me cuerpo se pega al asiento.
Humo, a mi motor no le gusta, y no ver entre montañas no me gusta a mi. La
salida está a la derecha, sé que está libre. Un segundo más y saldré.
Venga, venga...Ahí está, empiezo a ver, vale, vamos por otra.
- Gato 5 para 6
- Adelante Ricardo
- Creo que ha ido bien, Juan, tu descarga ha dado en el blanco y creo que la
mía ha terminado de machacarlo, pero, estoy 100 metros detrás de ti, te
pasaré y revisas mi tren.
- Vale, pero ¿qué ha pasado?.
- No sé, creo que un pino creció demasiado y me lo he llevado
- Ya empezamos.
- Ricardo, te tengo a la vista. El tren está entero, pero creo que tienes un
problema con un plano.
- Ya.
En tierra, Ricardo se baja de su Gato y revisa el plano con su mecánico,
mete la mano en uno de los agujeros producidos por el impacto y saca una piña.
Pide un poco de pegamento y la pega en su carlinga.
- Antonio
- Dime Ricardo
- Ponle algunos parches a esto que tengo que salir en seguida.
- En una hora creo que estará.
El fuego duró dos días, arrasando miles de hectáreas de vida, hasta que,
finalmente, el gran monstruo se cansó. O supimos cogerlo en un descuido.
Quizás un poco de todo.
Después vinieron más fuegos y más campañas. Muchos cafés y buenas
tertulias. Grandes satisfacciones, algunos sustos compartidos y, en ocasiones,
impotencia cuando el fuego se nos escapa.
Y hoy, en su octava campaña, el alma del fuego se mezcló con la de Ricardo. Es
la víctima 21 de esta maldita campaña.
Ricardo Luque Naranjo. Pagaste con el precio más elevado por defender la vida y
contigo te llevas una parte muy importante de los que te conocimos. A los que
tanto aportaste y enseñaste, porque naciste maestro. En un mundo en el que
parece que la única satisfacción la da la competitividad, el estar entre los
primeros de lo que sea, tú disfrutabas con la satisfacción de luchar por lo
que considerabas que merecía la pena y lo que creías justo. A pesar de todos
los inconvenientes que te supo luchar contra el orgullo de quien carecía de
lógica.
Pero ¿ha merecido la pena?. Aquí sigue oliendo a destrucción y el orgullo
sigue estando por encima de la lógica.
Al menos sé que has respirado del aire más puro y tomado del mejor alimento
que se le puede dar al alma.
Juan Carlos Gómez Verdugo.
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Noticia de 05 de Junio de 2.011
Una vecina de los montes de Morna (IBIZA) pinta
´¡Gracias!´ sobre el tejado de su vivienda
Agradecimiento para los pilotos de las aeronaves contra el fuego
J. Ll. F./DiariodeIbiza.es
Noticia en
http://www.aviaciondigital.com/
Al fondo se pueden ver los montes quemados.
El espectacular despliegue aéreo realizado con motivo del incendio de Morna
fue el más importante de toda la historia de Ibiza, ya que nunca antes habían
volado al mismo tiempo tantas aeronaves sobre el espacio aéreo insular.
Una vecina de los montes de Morna, impresionada por la actuación de los
pilotos y la pericia que demostraron a lo largo de todo el operativo, decidió
dejar bien patente su agradecimiento mediante un gigantesco ´¡Gracias!´
pintado sobre el tejado de su vivienda.
«Mientras el enorme incendio arrasaba los bosques y las montañas de Morna y
los aviones pasaban por encima de mi casa, se me ocurrió la idea de
agradecerles su enorme esfuerzo con un mensaje encima de mi tejado», afirmó
Lisa Cairns, que expresó su agradecimiento «a todas las personas que se
enfrentaron a este desastre con tanto heroísmo» a lo largo de una semana, pero
sobre todo en los tres días inmediatos al origen del fuego.
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